¿De que lado estás cuando importa? Hay algo que entendí hace poco, y me quedó dando vueltas. Escuché una frase que lo resume perfecto: “No hay lealtad cuando sos amigo del muerto y socio de quien lo mató”. Y es que hoy en día mucha gente se escuda en la “neutralidad”. Creen que no elegir es no meterse, que así no quedan mal con nadie. Pero no es así. No decidir, también es decidir. Ser neutral es tomar postura, aunque no lo quieran ver. Por eso me incomoda cuando alguien me habla como si nada de personas que me hicieron daño. Como si el tiempo lo borrara todo. Como si ya no importara. Y sí, ya no duele igual. Ya no me afecta como antes. Pero pasó. Y eso no se borra. Superar no es hacer como si nada. Y algo más: si alguien lastima a alguien que quiero, también me toca a mí. Yo eso sí lo tomo personal. Porque la lealtad no es lo que sientes, es lo que eliges. Es de qué lado estás, incluso cuando es incómodo. Y hoy, más que nunca, ser leal también es una forma de amar.
Hace poco me encontré con esta metáfora y me quedó dando vueltas. Porque, claro, si lo pensamos desde lo matemático, el resultado sería otro. Mucho menor. Pero cuando lo sacamos de los números y lo llevamos al terreno de las relaciones y las individualidades, la lógica cambia. Ahí ya no se trata de sumar, sino de expandirse. Dos personas no crean simplemente un “dos”. Crean algo nuevo. Algo que antes no existía. Tal vez por eso el 11, desde lo espiritual, se considera un número maestro. Se asocia con conciencia, con amplitud, con un nivel distinto de conexión. Y visto así, la metáfora empieza a tener sentido. En una relación, para mí, 1 + 1 = 11 significa esto: yo sigo siendo yo, tú sigues siendo tú. La unión no nos transforma en otra cosa ni nos borra, sino que nos potencia. Una relación con conexión real no debería reducirnos, sino amplificar lo que ya somos. Por eso creo que una de las decisiones más importantes que tomamos en la vida es elegir con qué “1” decidimos compartir el cam...