Un día le preguntaron a Albert Einstein, si el creía en Dios. Él respondió que no. Entonces le pidieron que explicara porque, a lo que respondío: Yo no creo en Dios, porque es más fácil creer que pensar. La creencia se me hace muy pequeña y el pensamiento muy grande. Entonces yo no creo en Dios, yo pienso en él. No creo porque la creencia no se puede discutir, y algo que no se puede discutir, no puede ser mejorado. Y en cambio el pensamiento cada vez que se discute, se mejora. Una persona que cree, está aquí en la tierra y su creencia aquí se queda. En cambio cuando activamos el pensamiento, se va al universo, al infinito y es ahí cuando tienes contacto con él. Pero la creencia es tan mala, que toda la gente que cree, "cree y espera". La gente que piensa, piensa y actua. Así que yo prefiero pensar y actuar que creer y esperar. No estoy creyendo que él me va ayudar, yo estoy pensando que él lo está haciendo conmigo La creencia es muy ambigua, la gente sólo cree cuando lo nece...