Una frase que se volvió común y repetitiva en mis primeras etapas de transformación personal.
No la tomaba tan en serio, la verdad.
En el fondo sentía que era algo muy ilógico, porque es muy difícil no esperar ser amado o correspondido.
Tenía muy presente aquello del "merecimiento", que todos merecemos ser amados, decía.
Hoy en día eso ya no forma parte de mi mentalidad y puedo entender que esa frase si tiene su verdad.
Sólo que no es cómo entonces yo creía, que tenía que andar por la vida amando a cualquier persona que se me cruzara.
O que tenía que esperar a que llegue la indicada para empezar a "dar" amor.
Consistía en dar ese amor, tal cuál lo quería, lo anhelaba o esperaba, pero a mí misma.
Es que cuando tuve mi primera pausa me hice la siguiente pregunta. ¿Que pasaría si me empiezo a querer? ¿Que es lo que se supone que haría para demostrarme amor?.
Evidentemente mi cerebro empezó a producir ideas y respuestas a cada una de esas preguntas.
Comencé por mirarme conscientemente al espejo, a ver cada detalle de mi cuerpo, a fijarme en cada parte que admiraba y en cual admiraba menos.
Y las que no admiraba tanto, me preguntaba, puedo hacer algo al respecto? Y sí la respuesta era afirmativa, pues trabajaba en ello, si la respuesta era negativa, pues la aceptaba. Admito que esa fue la parte que más me costo.
Después comencé a arreglarme para mí, elegía lo que iba a ponerme como cuando lo hacía cuando iba a tener alguna cita, le daba tiempo a cada detalle.
Me perfumaba para mí.
Me daba cuenta que mientras yo hacía esas cosas, absolutamente nada cambiaba en el mundo exterior, pero en el mío si.
Me gustaba admirarme, quererme y cuidarme y me daba cuenta de que si no lo hacía otra persona, pues no pasaba nada, porque era genial hacerlo yo misma.
Y que cuando no tenía ganas de hacerlo, pues tampoco pasaba nada, pero estaba consciente de cuando quería hacerlo y cuando no y siempre era para mí.
Empecé haciéndolo de forma externa, después empecé a aplicarlo en cada cosa de mi vida, en cómo pensaba de mí, en cómo me expresaba frente a los demás, cada vez era más yo. En esa etapa de mi vida fue cuando decidí tatuarme una frase que marca un antes y un después "DISFRUTO".
Un tatuaje sin detalles, con unas letras simples pero con un tremendo significado en mí.
Sé que esto del amor, el amor propio y todas las frases creadas, son algo confusas.
Y se me ocurrió bajar de mi mente esto hoy porque particularmente me están pasando cosas y porque pienso que quizá haya alguien que se encuentre pasando por una etapa similar y que no esté entendiendo .
Tal vez sea alguien que se encuentre en una etapa altamente decepcionante, porque empezó a darse cuenta de que la persona con quién decidió alguna vez estar, ya no es la misma. O no era lo que realmente esperaba.
Lamento ser yo quien le da la noticia de que eso es algo que va a suceder siempre, porque cómo ya lo habia hablado en otra entrada del blogg, el ser humano es evolutivo, voluble, cambiante.
Es decir, lo que más hacemos es cambiar!!.
La cuestión está en que cuando tienes el foco puesto en tus cambios, en tu evolución. Lo que se suceda con el otro, aunque duela, difícilmente puedan decepcionarte o tumbarte.
Porque lo que sea que nos toque enfrentar, lo hacemos con aceptación y porque al estar tan absorto, tan pleno en uno mismo, en vez de generarnos expectativas, disfrutamos más del "aquí y el ahora".
Tengo dos ejemplos claros, uno forma parte de algo que me dijeron y que me hizo mucho ruído, decía: "Sé que nada es eterno, pero haré que sea inolvidable".
Y también viendo una película ayer en donde el actor conocía sin querer a alguien altamente famosa, al momento de despedirse de ese corto momento le dijo "fue irreal, pero fue lindo".
Estaba consciente de que probablemente eso haya sido sólo una gran coincidencia del destino que no se volvería a repetir.
Pero fue lindo.
El disfrute era tan consciente, que me atrevo a asegurar que en ninguno de estos casos, existirá el arrepentimiento o la decepción, es muy poco probable.
Recuerdo que cuando empezaba a tomar todo esto de querer para ser querido, como una práctica sin sentido, a veces hasta me sentía algo molesta.
Pensaba que quererme no era mi trabajo, sino de alguien más. Me molestaba tener que aceptar y querer al resto tal y cómo eran.
Decía, ok y a mí ¿Quién me acepta?.
No me daba cuenta que en realidad todo lo que no queremos dar, nos estamos quitando.
Porque el amor no tiene nada que ver con acuerdos nupciales, compromisos o expectativas.
Es cierto, el ego no deja de estar presente, es inevitable, porque estamos hechos de ego. Estoy segura de que nadie da amor por caridad.
Nadie anda por la vida cruzándose con alguien por la calle y decir, ay mira! Pobre, está solito, me lo llevo, me caso y lo hago feliz para siempre.
Todos lo hacemos porque lo genial que se siente recibirlo de regreso.
El punto al que me dirijo es en que muchas veces, me he sentido herida, dólida, decepcionada o con el síndrome del corazón roto, porque siempre amaba, amaba tanto (según yo). Y algo siempre salía mal, no recibía lo que daba o lo que esperaba o hacían cosas que me lastimaban, etc.
Me había equivocado de principio. Sí, porque estaba muy bien querer tanto, dar tanto, pero como pretendía recibir algo que ni yo misma me lo estaba dando, se lo estaba dando a alguien más, esperando que alimente mi ego.
Tanto es, lo que estaba adecuada a eso, que hoy cuando recibo gestos llenos de amor, bonitos, simples. Me parecen extraños y desconocidos.
Sí, a mis 35 años.
Me emociona una llamada no planeada. Gestos simples que me hacen sentir como si estuviera recibiendo un reconocimiento internacional.
Lo lindo de todo esto, es que al darme cuenta de lo que se siente vivir esa emoción, caí en cuenta de que sí, es evidente que ahora lo voy a recibir y cada vez más, porque empecé a quererme como a nadie, que no busco merecer el amor de alguien más, recibo el amor que realmente me quieren dar y doy el amor que realmente quiero dar.
Me volví la persona más importante de mi vida y créanme que eso sólo atrae a la persona correcta.
Porque quién no querría estar con alguien que lo ama sin necesitarlo, quien no querría estar con alguien que es capaz de abrazarse a sí misma pero que de todos modos desea tus abrazos.
Con alguien que se arregla y se admira a sí misma y aún así se emociona cuando recibe un halágo de tu parte.
A quien no le gusta estar cerca de alguien que puede decirse, que rico huelo, mataría porque me estés oliendo ahora mismo.
Es indefectible que una persona así, capaz de verse a sí misma, podría verte con toda claridad y te admiraría con ganas y sería honesta con lo que no admira.
Alguien capaz de quererse bien, atrae algo totalmente semejante, es ley universal. No lo estoy inventando, lo estoy comprobando.
Hoy puedo decir, soy feliz. Me amo, amo y me siento plenamente amada.
Y sé que eso durará en la medida en que siga aprendiendo a amarme, para amar mejor.
"No espero ser amada, pero como lo disfruto".
Comentarios
Publicar un comentario