En estos últimos meses, he comenzado a entender muchas cosas. Y también a aceptarlas aunque duelan. Pero definitivamente dentro de las relaciones existen curvas muy peligrosas, unas que pueden llevarte a la muerte o a la parálisis, si es que no disminuimos la velocidad y prestamos verdadera atención al camino y a los riesgos. Porque es un trayecto o un tramo inevitable en la vida y especialmente en las relaciones. Y esa es la etapa de la costumbre, la etapa peligrosa en dónde de repente el alto nivel de confianza existente entre ambos, hace que se acelere o se conduzca sin usar cinturones. No tenemos cuidado en el tono, ni en lo que vamos a decir, porque asumimos. Asumimos que ya nos conocen, y que el conocer avala cualquier tipo de actitud. Y obviamente en la mayoría de los casos esto no es algo que se hace con maldad o con mala intención. Es decir, no nos queremos herir. Pero creemos que ya no tenemos que tener cuidado al pisar, al hablar. Pensamos que se trata de fluir co...