Un día le preguntaron a Albert Einstein, si el creía en Dios.
Él respondió que no.
Entonces le pidieron que explicara porque, a lo que respondío:
Yo no creo en Dios, porque es más fácil creer que pensar.
La creencia se me hace muy pequeña y el pensamiento muy grande.
Entonces yo no creo en Dios, yo pienso en él.
No creo porque la creencia no se puede discutir, y algo que no se puede discutir, no puede ser mejorado.
Y en cambio el pensamiento cada vez que se discute, se mejora.
Una persona que cree, está aquí en la tierra y su creencia aquí se queda.
En cambio cuando activamos el pensamiento, se va al universo, al infinito y es ahí cuando tienes contacto con él.
Pero la creencia es tan mala, que toda la gente que cree, "cree y espera".
La gente que piensa, piensa y actua. Así que yo prefiero pensar y actuar que creer y esperar.
No estoy creyendo que él me va ayudar, yo estoy pensando que él lo está haciendo conmigo
La creencia es muy ambigua, la gente sólo cree cuando lo necesita.
Por eso los pueblos creyentes crecen muy poco y los pueblos pensantes, se desarrollan enormemente.
Este fragmento me pareció que me llegó muy convenientemente para el día que celebran aquí en el país en el que vivo ahora mismo.
Éste no es un país creyente, es un país pensante.
Ellos no celebran semana santa, no festejan el día de todos los santos o de todos los muertos, ellos no idolatran.
Ellos un día decidieron pararlo todo, para sentarse y decir GRACIAS.
Y es un país que sí, es verdad, no se salva de tener falencias como todos, pero crece, avanza, continúa, no se detiene un día.
No paran los estudiantes el país entero para exigir sus derechos, acá se matan estudiando, para formar parte de una Universidad, porque saben que pagar sería endeudarse de por vida más o menos.
Acá te dicen perfecto, esta universidad cuesta 20.000 al año, pero si mantenes tu promedio de 4.5 te quedas a vivir ahí, tenés alimentación y no pagas absolutamente nada.
Acá es verdad, existen muchas ventajas para un documentado, obtenés muchísimos beneficios, pero a la vez tenés millones de obligaciones.
Un indocumentado a veces llega a ganar mucho más que un ciudadano, porque le exigen pagar impuestos, te sacan un porcentaje altísimo de cada cheque que recibas y es verdad, te llega a final de año un reembolso, no completo pero de cierto modo recibís el retorno.
Yo trabajando en atención al cliente veo como a veces llegan apenas con monedas a cargar combustible o comprar algún alimento.
Como usan hasta el último centavo que les queda en la tarjeta, pero no veo absolutamente a ninguna masa reuniéndose para quejarse por ello.
Porque viven en ciudades de mucho desarrollo, dónde con un poco de buena administración al menos se puede vivir con seguridad y sin pasar necesidades.
Es un país pensante, que piensa en la abundancia, donde no se achican los galones de leche, te ofrecen una membresía para que puedas ser mayorista de un supermercado que lo vende todo a granel.
No digo que todo es perfecto, si hay muchas carencias, en ningún lugar existe el equilibrio, pero insisto en que ese fragmento tiene demasiado que ver con éste día especial que celebran el último jueves de noviembre cada año.
El día de "acción de gracias".
Necesitamos más pueblos pensantes, más personas dando gracias todos los días, menos quejas.
El otro día vi criticas a un ciudadano americano que ama vivir en Paraguay y que fue a ayudar a una abuelita que cria 7 nietos sola y quería vender jugos. Consiguió algunas colaboraciones e hizo un video enseñando que pudo llevar algunos viveres y que le regalaron una licuadora.
Una chica comenta el video diciendo, estás presumiendo una licuadora de $20 pudiendo hacer esto o lo otro y no sé que más.Estoy segura de que ella no dona ni si quiera $1 a ninguna causa.
Pero así somos, juzgamos a los que intentan hacer algo, exigiendo que hagan más. Exigimos menos corrupción y votamos por los más corruptos, por cualquier six pack de cerveza o 1 kilo de asado.
Vivimos en la queja y parando una semana entera para demostrar que somos un pueblo creyente, que aunque se cae a pedazos, cree en Dios, tiene fé.
Amigos! Dios su parte y usted la suya.
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