Ir al contenido principal

1+1= 11

Hace poco me encontré con esta metáfora y me quedó dando vueltas.
Porque, claro, si lo pensamos desde lo matemático, el resultado sería otro. Mucho menor.
Pero cuando lo sacamos de los números y lo llevamos al terreno de las relaciones y las individualidades, la lógica cambia.

Ahí ya no se trata de sumar, sino de expandirse.
Dos personas no crean simplemente un “dos”. Crean algo nuevo. Algo que antes no existía.

Tal vez por eso el 11, desde lo espiritual, se considera un número maestro. Se asocia con conciencia, con amplitud, con un nivel distinto de conexión. Y visto así, la metáfora empieza a tener sentido.

En una relación, para mí, 1 + 1 = 11 significa esto:
yo sigo siendo yo, tú sigues siendo tú.
La unión no nos transforma en otra cosa ni nos borra, sino que nos potencia.

Una relación con conexión real no debería reducirnos, sino amplificar lo que ya somos.

Por eso creo que una de las decisiones más importantes que tomamos en la vida es elegir con qué “1” decidimos compartir el camino. No para perdernos en el otro, sino para alinearnos sin dejar de ser.

Durante mucho tiempo se habló del amor como sacrificio, como dolor, como renuncia. Y aunque a veces duele, no creo que esa deba ser la base. Antes que nada, hace falta tener claridad sobre lo que queremos a nivel personal, para poder elegir conscientemente con quién compartir nuestra vida… o una parte de ella.

Porque no todos los vínculos están hechos para quedarse. Algunos llegan solo para formar parte de un proceso. Y eso también tiene valor.
Hay personas que aparecen para ayudarnos a entender quiénes somos y cómo queremos vivir, incluso si luego siguen su camino.

Muchas veces el problema es que nos quedamos atrapados en el idealismo, en el enamoramiento, en lo que yo llamo los momentos de verano. Se nos olvida que existen cuatro estaciones.

No podemos construir con alguien que solo sabe ser invierno, ni con alguien que vive permanentemente en verano. Las relaciones reales necesitan aprender a atravesar todas las estaciones.

Abrigo para el invierno.
Paciencia para el otoño.
Tolerancia para la primavera.
Energía para el verano.

Suena simple, pero no lo es. Requiere presencia, compromiso y conciencia.

Y quizás por eso duele a veces: porque entramos en las relaciones esperando recibir, cuando en realidad el vínculo se construye en el dar… sin dejar de ser quienes somos.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

SI NO SABES LO QUE QUIERES, NO DESORDENES LA VIDA DE OTROS

  Cuando nos relacionamos con alguien, no necesariamente tenemos que tener un plan definido de que y como lo queremos. Es sano improvisar y dejarnos llevar en un oceano de emociones y de oportunidades, mientras vamos descubriendo a esa persona y a nosotros mismos. Pero el no saber en absoluto que estamos buscando, y tener esa necesidad de hallarlo de todas maneras, es como llegar a la casa ajena y ponernos a revisar todos los cajones, todos los rincones, desordenarlo todo, abriendo todas las puertas. Pero pasando por encima probablemente, todo aquello que esa persona tiene para ofrecernos y que evidentemente no logramos ver ni mucho menos apreciar. Considero que todos y cada uno de nosotros tenemos espacios especiales, esos que no los compartiríamos con cualquiera. Tesoros en nuestro interior que probablemente lo compartimos con quienes creemos que se lo merecen. Puede que no tengamos en claro hacia donde vamos con una persona, pero lo que si tenemos que tener claro es que queremos...

Titán

 Suena fuerte no? Suena como algo indestructible . Algo invencible . Y lo único de fuerte que tiene, son sus ganas de estar cerca mío . Sus ganas de amarme sin prejuicios. Aunque a veces lo ignore, aunque a veces lo evite, aunque a veces le hable feo.  Hoy me hizo entender lo tan cierto que es aquello, de que nuestras mascotas llevan algo nuestro en su carácter. Y en definitiva, el es muy parecido a mi.  Cuando siente que menos paciencia tengo. Que más espacio necesito. Discretamente, siempre se queda cerquita . Sabe que en el fondo no es porque lo he dejado de amar. Es solo porque soy un ser humano.  Y nosotros somos jodidos. Hay días que no tenemos ganas de tolerar ni a las personas que más amamos. Y el y yo tenemos algo muy en común en ese sentido. Nuestro círculo de amor, es demasiado pequeño. Por ende todo lo sentimos más fuerte.  Titán es mi espejo. El al final me hace admirar cosas en mi que a veces no las aprecio. Y me hace entender un poco más a las per...

El amor que vivo

 El amor que vivo, me enseño a aceptar muchas cosas. A entender que, el amor no tiene jerarquías, solo tiene diferentes intensidades. Hay amores que nos generan fuego, otros, que nos hacen sentir en casa. El dolor de la falta de exclusividad, no viene desde un amor no correspondido, viene desde el ego herido. Porque el amor es sólo una cosa; es decir. Puedes sentir eso, por una mascota, por una planta, por un atardecer. No cambia su forma. Sólo cambia la intensidad. No es selectivo. He estado en relaciones, en donde me decían, no podes decirle TE AMO a una amiga, eso le deja cero exclusividad a la pareja. Que hay para mí entonces, si sos capaz de decirle eso a una amiga. Y para entonces, no entendía muy bien esto. Y pensaba que había algo de razón, entonces empecé a tener recaudos para responder con cariño a un mensaje amoroso o cariñoso de una amiga. No usaba te amo, cambiaba por algun te quiero mucho o si me hacia falta más, le agregaba un; te adoro amiga. A lo que voy es que, vi...