Cuando volvemos a un lugar, en el que vemos que no ha cambiado nada, es cuando nos damos cuenta de cuánto hemos cambiado.
Jamas somos la misma persona después de una tormenta.
Y cuando esa tormenta termine, ni siquiera vas a recordarte como lo hiciste, cómo lo lograste, cómo lo superaste loca.
Ni siquiera vas a estar segura de que en verdad se acabó, nada es seguro, más que una cosa. Jamás sales de esa tormenta, siendo la misma persona.
Es cierto, a lo mejor la esencia no se pierde, pero si quien fuiste en ese momento.
El momento más certero para mi, el más revelador, es sentir unas ganas inmensas de sonreír al saludar a esa persona.
Es verla y decir wow! veo exactamente quien es, quien siempre fue y desear desde lo más profundo de mi alma, que alcance todo aquello que su corazón desea y anhela, que claramente no tiene nada que ver conmigo, nunca lo tuvo.
Aceptar eso sin rencor y sin rabia, aunque duela el ego, es darse cuenta de cuánto hemos crecido.
Somos seres tan egocéntricos, que pasamos muchísimo tiempo más sufriendo por las heridas del ego que por las del corazón.
Tardamos más tiempo en superar las heridas causadas por un amor no correspondido que por una traición o por una deslealtad.
Porque creemos que por el simple hecho de amar con todo lo que da tu alma, significa que la otra persona debe reconocerlo y quererlo para sí.
Y quienes somos, que nos creemos para pensar que debe ser así.
Quien nos dijo que la persona a quien nuestro ego eligió, debería estar sintiendo lo mismo solo porque según tu, eres lo mejor que le puede pasar.
Siempre existen mejores personas, todo depende de lo que está buscando la otra.
Puede que tengas un montón de atributos, inteligencia. buen fisico, honestidad, ganas de salir adelante, atenciones, detalles.
Y puede que la otra persona esté buscando totalmente otra cosa, o mejor aún ni siquiera sabe lo que realmente está buscando y se encuentra experimentando historias y momentos.
Eso no lo hace peor persona que tu, eso no lo hace desmerecer de un buen amor de una linda historia, para nada, todos pasamos por etapas diferentes en diferentes momentos.
A veces puede que sea la persona exacta pero en el momento equivocado, hay muchas almas que no coinciden en tiempo, que se buscan en esta y en otras vidas y lo intentan de nuevo, porque no logran coincidir, son muchos factores que solo con el tiempo y con las heridas nos podemos dar cuenta.
por eso amo la persona en quien me estoy convirtiendo, sufro con muchisimo amor ahora, me sigo muriendo de celos, me sigo muriendo de ganas por ser parte de sus días, pero sigo reconociendo lo lejos que estoy de amar de verdad porque aun espero que sea ella, sin ser lo que realmente es.
Idealizo a alguien que jamás existió más que en mis deseos, en mi mente, en mi idea de una pareja perfecta.
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