Muchos años me he forzado bastante en estar presente, en ser la persona más cercana que puedas conocer.
Quería ser la mejor amiga, la mejor hija, la mejor nieta, la mejor hermana, la mejor tía, la mejor de las primas, la mejor vecina y especialmente la mejor de las novias.
Centraba tanto mi atención en ser la mejor, que cada vez estaba más lejos de eso.
Hasta que un día me cansé y me di cuenta que no pasa nada. Si, tal vez surgen ciertas incomodidades por parte de los demás.
Como queriendo saber, porque antes sí y ahora ya no, pero de eso no pasa, no cambia nada.
O mejor dicho si que cambia todo, en ese momento empecé a sentirme más libre, de quedar sólo con quien realmente me daba la gana.
A hablar sólo cuando realmente quería a hacerlo, a decir NO sin sentirme culpable.
Vaya que me costo, porque estaba acostumbrada a ser la mejor, a costa de hacer cosas incluso cuando no quería.
Después también llego la etapa esa en la que me sentía decepcionada, cuando nadie estaba si "yo necesitaba".
Hasta que entendí que no necesitaba a nadie, que era más lindo estar con alguien, cuando solo lo elegimos.
Fue muy lindo dejar de sentir "necesidad de personas" y empezar a elegir. Esto tambien es válido para momentos y cosas.
Era genial reunirme con mis amigas y solo irme, y que ellas ya ni se enojen porque saben que cuando ya no me siento comoda solo me voy y no pasa nada, seguimos siendo amigas!
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