A veces nos preguntamos porque no podemos atraer aquello que deseamos, aunque tengamos conocimiento sobre las leyes que rigen el Universo, cómo la Ley de Atracción.
Y la verdad es que hay cosas en las que la mayoría fallamos, a veces sólo por desconocimiento de causa y me gustaría numerarlas.
1. No tenemos claro lo que queremos ni para que lo queremos, entonces sólo nos dejamos llevar por la corriente y mayormente nos convertimos en víctimas de las circunstancias y dejamos que la vida sólo nos pase.
2. Puede pasar que si sepamos lo que queremos, pero tenemos condicionamientos negativos. Es decir, ciertas creencias que tenemos arraigadas, no nos permiten avanzar, aunque trabajemos durísimo.
3. Y esta creo que es una de las que más ruido me hace, es que no controlamos nuestra mente, dejamos que ella nos controle. Y ahí el primero que aparece encantado, es el señor MIEDO.
Un miedo que naturalmente nos paraliza y evita que tomemos acción y sabemos que sin acción no hay reaccón. Sin causa, no hay efecto.
Es decir, si ahora estás viendo que tu vida económica o emocional, no se encuentra como quisieras, no empieces buscando los factores externos que lo impidieron.
No perdamos más tiempo culpando a los demás de las cosas que nos suceden, mejor encontremos la raíz donde debe ser, que es dentro nuestro.
Cómo bien lo decía el gran Nelson Mandela, "soy el capitán de mi alma y dueño de mi destino".
Tenemos la total y absoluta capacidad de cambiar o mejorar todo aquello que no nos gusta en nuestra vida.
La cuestión es que debemos hacernos cargo, sentirnos únicos responsables y creadores de nuestra vida actual, y de la que queremos tener.
Así que hoy me animo a cambiar todo aquello con lo que no me siento conforme, sin quejas, sin excusas y sin tratar de encontrar culpables.
Te animo a que lo intentes también.
"la buena noticia es que cuando decidas que lo que sabes es más importante que lo que te enseñaron a creer, habrás cambiado de velocidad en la búsqueda de la abundancia, el éxito viene de tu interior, no de fuera."
Ralph Waldo Emerson.
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