Estuve durmiendo esta tarde con tanta paz, me despierto sólo con ganas de ir al baño y con un poco de sed. Y antes de seguir durmiendo me percaté de algo.
Era yo, con demasiada paz, demasiada tranquilidad. No me había descubierto así hace tantos, pero tantos años.
Pero no es casualidad. He aprendido a disfrutar de mí. De mi soledad. Y la verdad es hermoso.
Siento que ese es el secreto. Cuando deja de importarte estar sola, te vuelves extremadamente peligrosa. Porque esa comodidad que se siente hace que ya no te conformes con menos de lo que crees que vales.
Es decir, cuando sabes disfrutar de tu soledad, la compañía se vuelve sólo una opción, no una necesidad. Y eso hace que te vuelvas más exigente.
Empiezas a entender muchas cosas, especialmente que eso es mucho mejor que estar con personas que te hacen sentir solos de todos modos. O que sólo las buscas para reemplazar a la soledad.
Cuando aprendemos eso. Les aseguro que sientes cómo que te volviste completamente IMPARABLE.
Se siente muy BIEN y deseo que a todos ustedes les pase algún día.
Créanme que es la mejor forma de saber lo que realmente quieres y con quien realmente quieres compartir tu vida.
Comentarios
Publicar un comentario