Anoche me rondaba en la cabeza esta frase y no me levante a escribir porque estaba con el cuerpo algo cansado.
Pero no sirvió de nada porque siento que sólo descansó mi cuerpo y no mi mente.
Escuché repetidas veces una música que me encanta, por la lírica, por la profundidad y por la voz de la autora.
"Confieso que me haces tanta falta, para decirme todo va a estar bien, para escucharme con una guitarra, sentado con tu taza de café"
"Lloré porque tu voz no está en la casa, reí porque me amaste con todo tu ser, es una mezcla que desgarra el alma y rompe cada espacio de mi ser, y como no, si eras mi todo".
Y me puse a analizar tantas cosas, porque coincidentemente ayer estaba hablando con un amigo, con él que fuimos muy cercanos por mucho tiempo, no sólo él, sino toda su familia.
Con el tiempo la vida nos fue llevando por diferentes rumbos.
Conocía y admiraba mucho a su padre, cariñosamente le decía Ino, la verdad es que tenía un aire muy parecido a mi padre y eso me hacía sentirlo más cercano aún.
El se fué hace poco, creo que menos de 2 años. Una herida reciente, muy reciente.
Mi amigo se llama Hernán, igual que mi padre. Él es como un niño grande, siempre lo ha sido para mí y cómo últimamente andabamos hablando mucho, me atreví a decirle algo con respecto a sus posteos.
Porque todavía están llenos de dolor, de preguntas, de sufrimientos.
Creo que todos en el momento de la pérdida de alguien tan significativo cómo lo es un padre, pasamos por esa etapa.
Pero también con los años aprendí a ponerme en el lugar de aquellos que se nos adelantan y tocamos un poco ese tema. Que no es el punto ahora por eso no voy a profundizar.
Sólo que, hablar con él del tema, escuchar repetidamente esa música, hizo que analizara en esa parte cortita y profunda.
Ella habla de la falta que le hace, y en una parte dice que llora porque no está y que ríe porque sabe que lo amo con todo su ser.
Y son exactamente las dos etapas del duelo, que a veces no podemos separarlas, el dolor de que ya no están y la alegría de haberlos vivido.
Y me llama mucho la atención cuando ella dice, "para decirme todo va a estar bien" porque suena tan lindo, pero hay padres que no saben utilizar esas palabras, pero aún así te dejan con esa sensación.
Y que importante es, porque me pasaba exactamente lo mismo. Mi padre no fue un hombre de palabras dulces.
Pero sí alguien capaz de dejarte esas emociones fuertes, tenía una presencia que causaba tantas cosas, entre ellas, mucho respeto, amor y seguridad por sobre todas las cosas.
Y me hizo mucho ruido toda la noche todo esto, porque me recordé en mis etapas desde que él no está.
Y entendí que aunque después de varios años lo haya dejado ir, ciertos desequilibrios míos, han sido causados por la inseguridad que me generó su ausencia.
Por eso creo que, no es lo mismo ser un padre bueno, que ser un buen padre.
Porque hay varios con palabras dulces y con las manos sueltas, para darte todos los gustos y hacerte sentir que el mundo es sencillo.
Pero hay otros, como el mío y como "Ino" y como varios más seguramente, que sin palabras dulces, son capaces de hacerte sentir, que ante su mirada "todo estará bien".
Que acompañandote a hacer lo que te gusta, están admirándote dulcemente.
Que se les atora la palabra cuando te quieren felicitar por un logro, pero revienta su carro a bocinazos para hacerte entender el orgullo que está sintiendo.
Que lindo que aunque hayan pasado tantos años y que aunque la herida ya no duela, todavía pueda encontrar cosas que valorar de mi "buen padre" y que espero que desde dónde sea que me mire hoy, sepa que si me toca la oprtunidad, lo volvería a elegir.
Comentarios
Publicar un comentario