El cuerpo que hoy tocas, que hoy sientes, no es tu SER.
Es sí una percepción de lo que realmente somos pero está bastante limitada y distorsionada a la vez.
Lo que habita dentro de ese cuerpo, es lo que realmente somos.
Y tengo tantas ganas de invitarte a que hagas una pausa y planees tu viaje hacia el interior, te aseguro que no vas a encontrar un mejor lugar en donde puedas sentir paz, quietud y una vida plenamente vibrante.
Amo mis momentos de pausa, no necesariamente preciso hacer una clásica meditación para hacerlo.
Me pongo a reproducir a Yiruma,un pianista que me encontró cuando despegué hacia ese viaje al interior. Y a veces simplemente me pongo a reflexionar y observo detenidamente mis pensamientos.
Esa es una manera de meditar, cuando me separo de mi mente y estoy ahí como una fiel espectadora, es cuando puedo entenderme, conocerme, aquietarme y hasta relajarme.
Al principio puede parecer algo tonto, pero con el tiempo empiezas a tener consiencia y dejas de sentirte tan sólo una parte dentro de este Universo, un fragmento.
Dejamos de vernos de una manera tan limitada, entre la vida y la muerte, entre momentos de alegrías y otros de tristezas. Y empiezas a sentirte UNO con el TODO.
Hay cosas muy sencillas que uno puede empezar a hacer para practicar esa separación de la mente.
Algo tan simple como cerrar los ojos y dirigir toda nuestra atención al cuerpo, al movimiento del mismo cuando respiramos.
Respirar y estar conscientes de que parte del cuerpo se involucra al inhalar, que parte al exhalar.
Lavarse las manos y estar presente en las sensaciones, el agua, el jabón en contacto con la piel, es decir, empezar a hacer las cosas más simples de manera muy presente.
Es importante que empecemos a sentirnos mucho más que ese cuerpo que cargamos, porque la consciencia es lo único que nos diferencia de los animales.
Todo aquello que sentimos con el cuerpo, son sensaciones básicas, que no nos hace especiales.
Sentir placer y buscarlo con otro cuerpo es algo natural, pero poder sentir tal placer, sin siquiera tocar al otro, es otro nivel de gloria, es inexplicable.
Y esas cosas tan geniales de experimentar, de verdad es posible para cualquiera que decida emprender un viaje hacia el interior.
Yo te animo y cómo siempre, no me creas nada, cuestionalo siempre todo.
Pero jamás te quedes sin preguntarte.
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