Suelen decirme en el trabajo, siempre estás tan sonriente. Y pues si, aunque haya estado totalmente rota por dentro.
He intentado siempre no reflejarlo.
La vida me ha dado con palos y lo sigue haciendo. Cómo a cualquiera. Y no, no lo hice por aparentar ser fuerte.
Sino porque me di cuenta de que ese si era un poder completamente mío. La decisión de sonreír.
No dependía de nada, ni de nadie. Ni de la misma jodida vida.
Así soy. Fan del amor a la antigua, disfruto escribiendo cursilerías y cuando me toca leerlas, me derrito.
No soy amante de las flores o los bombones, pero como amo las notitas escritas a mano que las acompañan.
Me gusta el “amor bonito” entregarlo todo, sin imponer el “todo” de la otra persona. Porque si, también entendí que todos tenemos un “todo” diferente.
Yo no busco que me competen, me siento completa y cuando amo pues resulta que te amo por lo qué eres.
Del mismo modo me siento capaz de huir sin pensar dos veces, donde siento que no puedo fluir. No me da miedo la soledad y mucho menos empezar de cero. Me duele “obvio” si pero no le tengo miedo.
Estoy un poco loca, lo confieso, le he dado vida a un peluche y trato a mis mascotas como si fueran hijos míos.
Soy amante de los libros y me gustan las mañanas lentas. Prefiero dormir menos y disfrutar de un audio motivacional, de unos mantras y así ir subiendo de tono. Bueno, lo qué pasa es que el café que me acompaña, es un poco exigente, dice que le gusta la paz.
Pero no crean que no bailo, también lo hago, especialmente bajo la lluvia, canto y hasta suelo escribir algunos versos.
Tengo bastante agrandado el ego cuando camino, pero del mismo modo me peleo con mi reflejo frente al espejo “ey, cuando empezamos la dieta”.
Me miran como bicho raro cuando respondo, no, no estoy casada, hijos, bueno 5 perros. 3 hembras y 2 machos.
Me ha causado mucha tristeza reconocer lo difícil que se me hace hacer amigos, que no tengan como objetivo final, poder llegar a tocarme.
Me han tratado de tonta, de “cómo se te ocurre confiar”. Pero no, de tonta no tengo nada. Solo que descubrí otro “poder”, la confianza.
Esa nadie te la roba o te la entrega, eso ya es tuyo y tu decides cuando usarlo.
No sé si exista alguna como yo, pero si alguna me lee: no se sientan raras, no están solas.
Ustedes sigan bailando y riendo como fuerte, si sin vergüenza y sin delicadeza. Del mismo modo que lloran cuando algo las hiere.
Y ya dejen de esperar ser notadas, nótense ustedes y disfrútenlo.
No se queden con las ganas de guardarse los mejores atardeceres, solo porque alguien más no esté ahí para acompañarlas.
Admírense así como pueden admirar a la luna, aunque no esté llena!
Comentarios
Publicar un comentario