Como muchos sabrán, vivo hace dos años en el exterior, soy bastante sociable y muy curiosa. Observadora.
He conocido todo tipo de personas aquí, especialmente inmigrantes.
Y dentro de ese grupo de gente siempre me he puesto a analizar las diferentes mentalidades con respecto a un sólo tema.
El dinero.
El 90% sale de su país con expectativas monetarias exclusivamente.
El 10% restante se divide entre los que aparte del dinero buscan experiencia, los que vienen por el idioma y los que vienen porque la familia entera ya está aquí.
Por ende de ese 90% sólo vive para trabajar. Para hacer más horas, para agarrar 2 o 3 trabajos.
Porque todos los objetivos que se va poniendo cada día. Son materiales, monetarios.
Bueno conozco algunos que tienen metas como un “fondo universitario” para sus hijos.
Porque ese es el sueño de todos los padres.
Pero hay algo que no se tiene en cuenta y que termina siendo súper crucial en la vida, al final de todo.
La vida no es sólo trabajar. De verdad es importante dejar un buen capítulo para nuestras locuras, para nuestras aspiraciones emocionales.
Porque uno no es libre cuando puede comprarse lo que se le da la gana. Uno es libre cuando puede gastar tiempo y dinero haciendo cosas que nos gustan, que nos motivan.
Puede ser algún deporte, pescar, conocer montañas, conocer museos.
Sabemos que todos tenemos diferentes aficiones y gustos. Porque somos diferentes (por fortuna).
Pero encontrar una causa, una pasión, lleva tiempo, porque es un viaje interno, una introspección.
Una filosofía de vida. No un estilo.
Yo me lancé por varias cosas, el dinero, el vacío emocional y una inmensa curiosidad.
Y si, estoy haciendo dinero, conociéndome cada día más y aprendiendo muchísimo.
Comentarios
Publicar un comentario