Esta debe ser una de las frases que más he escuchado y a lo mejor hasta la he repetido. Es más hoy cuando la repetí, me hizo ruido.
Y es totalmente lo contrario, porque lo que más sucede en el universo es eso, especialmente en nosotros los seres humanos, la gente siempre cambia, todo cambia.
Es algo tan natural y hasta es un proceso físico con nombre, lo llaman “entropía”.
Lo que sucede es que la mayoría entramos en una relación para recibir y no para dar.
Entramos en una conversación queriendo tener la razón y no ha escuchar, no nos dejamos sorprender.
Dejamos de tratar con algunas personas porque nos parecen “negativas” y preferimos evitarlas.
Vivimos con expectativas, esperando, queriendo, necesitando.
Y de verdad que si dejáramos de lado las etiquetas y nos dejáramos sorprender, podemos aprender mucho, no solo de esa persona, sino de nosotros mismos.
Puede llegar a ser increíble. No siempre tiene que ser increíble sólo terminar al lado de esa persona por mucho tiempo, lo que saquemos de ahí puede ser genial!!
La clave es solo estar llenos, presentes en el aquí y en el ahora, cambiar el observador.
Es decir, dejar de sentir que el “no esperaba eso de vos” se sienta como un insulto.
Puede ser más que eso, puede ser hasta un halago.
Porque que genial que no lo hayan esperado. Que genial que solo “fuiste” que solo fluiste.
Porque eso es inevitable. Y lo es porque las expectativas no dependen de la otra persona, es algo que llevamos dentro, es un vacío personal, es algo que esperamos que alguien más lo llene, para no hacernos cargo.
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