Imaginate estar en la peor oscuridad, la más intensa de todas, sin luna, sin estrellas, sin un destello de luz absoluto.
Ese momento en donde lo único que te queda es ver a través de lo que sientes, de lo que imaginas.
Podría encontrarte en el momento más inoportuno o en el más afortunado de toda tu vida.
En el momento en el que creías que todo estaba bien o en el más terrible caos.
No es tan malo eso o si?
Antes me sentía más experta que otros con respecto a emociones, cómo si las visisitudes hayan sido elecciones mías, algo así cómo si yo hubiese elegido una carrera y me haya recibido en ella.
No me pasó una, me pasó varias veces, en dónde me bajaron a golpes de mi peldaño, haciéndome ver que no todos debemos ir hacia la misma dirección.
Cómo puede alguien sin amor, saber dar amor.
Cómo puede alguien que ha sido incomprendido toda su vida, lograr comprender.
Pero también me he cansado de justificar seres y actuares, en el preciso momento de oscuridad, en donde sólo podía mirar a través de mis emociones, de mi sentir, de mi vibrar.
Yo puedo entenderte y puedo aceptar que no me entiendas. Pero puedo decidir no estar en donde no me siento comprendida.
Ya no me quedo en donde no me siento aceptada porque no hace falta. No tiene nadie porque hacerlo. Necesito comprenderme yo, que es lo que quiero, y cómo lo quiero.
Y si no es ahí, pues ya no me detengo a intentar cambiarlo.
Pero dentro de mis posibilidades siempre brindo la opción de que me conozcan tal cuál.
Es decir, digo exactamente que quiero, que me molesta, que no tolero y eso lo hago solo cuándo alguien en verdad me importa.
Y no distingue amores, amigos o familia, soy así con todos.
A lo que voy es que, dentro de todos mis apagones, que más seguidos los tengo desde que decidi moverme de mi mundo seguro.
He sufrido inseguridades, angustia, miedo mucho miedo, ansiedad, debilidad, indecisión, confusiones, miles, he cambiado opiniones más veces en un día de lo que he cambiado en toda mi vida.
Pero que genial han sido esos cortes de luz, porque me vi con el alma tan desnuda, vi todas mis aberraciones, mis frustraciones, mis miedos, mis inseguridades, mis limites y mis limitaciones.
Que sin ese corte de energía, la verdad no creo haber podido tener tal privilegio.
Así que para mí, aunque asusta... la oscuridad no es tan mala.
Titán es oscuro (mi perro) y es el alma más buena y noble del mundo :)
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