Una de las lecciones que estoy aprendiendo a palos.
Es realmente injusto el poder que tiene las personas que nos rodean en la vida, pero lo bueno de todo esto es que cuando uno se da cuenta, pues lo puede usar a su favor.
Y definitivamente el tipo de vida que uno lleva es injustamente correlacionada con eso, está comprobado.
Si naciste en una familia pobre y vives tu vida rodeada de gente pobre, pues probablemente eso es lo que seguirás siendo.
Así cómo también, si naciste en una familia rica y te rodeas de gente rica, pues existe una gran posibilidad de que te conviertas en una persona rica.
Ahora lo bueno de todo esto es que definitivamente es una elección y uno puede decidir cambiar su realidad.
Y sí, es bordear la sociopatía pero definitivamente si nos damos cuenta de que una persona que queremos mucho o es muy cercana a nosotros (familia), no nos suma en la vida. Pues alejarlos puede sumar mucho en tu vida. Es algo demasiado difícil.
Pero no, definitivamente esas personas, no nos definen como tal. Nos define la capacidad que tenemos de aprender y de crecer y el entorno que elegimos, repito; el que elegimos, no el que nos toca.
Y eso no quiere decir que seamos malos/as, porque podemos seguir queriendo a las personas, porque posiblemente sean parte irrompible de nuestra vida y pues bueno. Los aceptamos y los queremos como tal, pero hacemos nuestras vidas completamente paralelas al amor que les tenemos.
Es bueno darse cuenta de estas cosas, porque en cierta forma también nos ayuda a ver, porque nos va como nos va.
Es decir, si empezamos a mirar nuestro entorno y nos damos cuenta de que la gente a nuestro al rededor, son personas que te impulsan a ir más de fiestas y trabajar menos, pues en eso nos vamos a convertir.
Si nuestros familiares son personas que intentan bloquearte cuando según ellos estás pensando demasiado alto y mejor pienses en algo más alcanzable, pues nunca nos vamos a atrever a intentar hacer lo que realmente queremos.
Así que en definitiva, eliminar lentamente personas de mi vida, aunque duela un poco, aporta mucho.
Y agradezco mucho mi capacidad de ver la realidad de las cosas y aceptarlas.
Prefiero ser juzgada de sociopata, que intentar estar bien con todos y estancar o realentar mis pasos hacia los propósitos que tengo.
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