Estuve mirando una película que hace algunos años había dejado en pausa, se llama "Imperdonable". En ella actúa una de mis actrices favoritas, Sandra Bullok.
La cosa es que en esa ocasión, no sé la trama me parecía muy lenta, sentía que no pasaba nada interesante en la película, y no me gustaba ver por segunda vez a una de las actrices que más risa me causaba, con un rostro de caos en casí toda la película.
La cuestión es que hoy que la volví a ver, decidí darle una segunda oportunidad.
Y siento que ví en ella reflejada algo que tengo demasiado en cuenta, el porque decidí hacer a un lado mi deseo de ser madre alguna vez.
Antes planeaba que antes de los 30 en cualquier estado sentimental que me encuentre me convertiría en mamá, pero precisamente entre los 28 en adelante, entré en una extraña etapa de mi vida, en la que comenzaron a pasarme cosas que lentamente me llevaron a una profunda depresión en la que literalmente me dejaron de importar muchas cosas, especialmente yo.
Perdí mi centro o más bien comencé a darme cuenta de que no tenía uno y cuando llegué a los 30 estaba exactamente en la peor etapa de esa depresión.
Fue después de eso y de algunos otros sucesos que fueron pasando en medio de eso, que me replanteé todo en mi vida y dije wow! Yo no debería ser madre, es mejor que no y me siento más cómoda así.
Creo que soy super buena como mami perruna y una super y hasta cool tía, pero ser mamá es algo demasiado grande.
Y no sé si no me sienta capáz, pero me ví en ese estado y dije, que suerte que no tenía al lado mío en ese momento una pequeña vida que dependía completa y absolutamente de mí, cuando ni yo podía conmigo misma.
A veces la depresión nos arrastra a tomar decisiones equivocadas o extremas.
Ví ejemplos pasar frente mío. Por ejemplo mi mamá durante 2 años después de que mi hermana menor falleciera, seguía pidiéndome que la llamara para almorzar.
Había días en que no podía ponerme mi remera favorita, porque ella tenía una igual (nos vestíamos como mellizas) y mi mamá rompía en llanto.
Una de mis mejores amigas, inteto suicidarse, teniendo a una hermosa hija de 6 años a quién amo.
En ese momento a ninguna de las dos podía entender.
A mi mamá, porque sentía que se había olvidado de que todavía tenía dos hijas.
A mi amiga la juzgue porque me pareció que no pensó en ella.
Pero con el tiempo lo entendí todo, la estabilidad mental es algo demasiado personal y a veces cuando lo dejamos llegar al extremo, perdemos por completo el interés en todo, el sentido de todo.
Afortunadamente después mi madre despertó y la vida siguió y aunque obviamente le sigue doliendo su tan incomparable pérdida, hizo y sigue haciendo lo mejor por sus dos hijas que aún quedamos a su lado.
Mi amiga formó una familia y ahora tiene otra hermosa beba y se casó con el amor de su vida.
Pero no todas las historias terminan así. A veces los finales no son felices y los niños se quedan pagando las consecuencias.
Teniendo que abstenerse a las decisiones de otros adultos a quienes ni si quiera conocen o han visto jamás en sus vidas.
Todo en su mundo cambia por completo, sin poder hacer absolutamente nada para evitarlo.
Por eso creo que la maternidad no es algo que debe tomarse a la ligera, tampoco es algo que deben obligarse a hacerlo sólo porque así lo impone la sociedad.
O por el estúpido miedo de no querer morir solas.
Nadie es propiedad nuestra, ni si quiera los hijos, todos nos vamos y cada uno decide hacer su vida de acuerdo a sus necesidades y deseos.
Y a veces esos deseos, no siempre son cerca de la familia y nada tiene que ver con criarlos con amor o principios.
Al final sólo importa lo que a cada uno le hace bien o feliz.
Por ende, sólo les pido que si deciden ser madres, sea por un deseo genuino, no porque así debe ser!
Comentarios
Publicar un comentario