He llegado a una etapa en mi vida en la que me pregunté, como es que uno se convierte en una persona que maneja sus emociones, dependiendo de las decisiones que otras personas han tomado.
Es decir, deprimirse por que alguien decidió no quererte, no seguirte, no apoyarte.
Cómo es que llegamos a convertirnos en una versión de nosotros que realmente ni si quiera nos gusta.
Después de esa etapa creo que llegó a mi vida el momento de la claridad, en dónde mientras más me alejaba de las voces ajenas, más me acercaba a la mía, conocí la mía, porque no recuerdo haberla escuchado antes.
Empecé a sentir que realmente amaba el mundo, no la vida misma, intenté por años adaptarme a él y a sus exigencias, y eso que siempre creí que yo si apreciaba la vida pero no era verdad.
No nos damos cuenta de que el mismo mundo es quien a veces nos impone ideas y que esas mismas terminan haciendo daño a nuestra esencia, incluso puede llegar a matarla, porque no la dejamos existir.
Nos desconocemos por completo!!
Después de esa etapa, de ese despertar de la consiencia, de la vida y del alma que comencé a sentir, vino la etapa del dolor, en dónde comienza uno a sentir cada una de esas heridas que sin querer nos hicimos. De ahí nace la etapa más dificil, el enojo con uno mismo, la rabia, las preguntas, el porque, porque lo permití??
Luego vino la etapa de la gran muralla protectora, el ya está ya, ya fué. No vamos a permitirnos que vuelva a suceder, no vamos a dejar a nadie entrar mejor.
Nace un nuevo personaje, una nueva versión y esta aparantemente me gustaba, me hacía sentir un poco más segura, más confiada, más atrevida. Era cool. La cuestión es que era completamente FALSO.
Después de eso vino el gran colapso mental, las preguntas, las confusiones. El "¿y ahora que?" no tener ni idea de que se viene, pero si muchas ganas de parar, de dejar de actuar y de intentar ser, de intentar fluir, pero a veces las ganas no bastan, porque ya trae uno encima mucho sentimiento de defensa.
Proyectos que se quedaban en proyectos y cuando los analizaba me daba cuenta de las excusas fantásticas que tenía. Cuando la única verdad era que de tanto no saber quien realmente soy o que realmente quería en mi vida, no tenía confianza absoluta en mí.
Entonces después de todo ese proceso, llegó esta etapa, la cuál no encuentro como nombrarla porque tuvo muchas partes, aceptación, perdón, convivencia con mi nuevo yo, desapego de mi ex yo. WOW un montón.
Pero simplemente creo que este ha sido el gran triunfo de mi vida, el estar aquí ahora, disfrutando de mi compañía, sin ganas de huir de mí.Viviendo como expectadora de mis pensamientos, disasociándome de ellos.
No dominándolos completamente, pero si siendo más consiente. Y es en definitiva lo más genial que me puede estar pasando.
Me celebro cada pequeña cosa, la más simple, la más tonta y lo mejor de todo es que lo siento de verdad, no es nada actuado.
Y pues nada, sólo necesitaba dejar fluir mis emociones.
Gracias por esta divina paz y deseo que el mundo entero pueda llegar a sentir que aunque el caos sea inevitable, no es permanente.
Namaste.
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