Me detuve a pensar en esto; cuando comenzaba a viajar y a tener experiencias hoteleras, como una forma de terapia, solía darme ese gustito, sólo porque si.
Me refiero a que un día de arduo trabajo decía, me merezco un desayuno de hotel, llegar a un cuarto que está completamente limpio, un baño brillante, un cuarto que huela delicioso, levantarme con esas sabanas blancas, darme una ducha relajante y bajarme a disfrutar de un desayuno increíble.
Pero estaba tan dormida, tan ocupada en escuchar el ruido, que no me había dado cuenta que eso es un lujo que me podría dar todos los días.
Sí, todos los días, porque cuando tomamos y bautizamos a nuestro espacio, por más pequeño que sea, como nuestro hotel 5 estrellas. Nunca más saldrías de casa, sin dejarlo todo en orden.
Te vas a tomar ese tiempo, vas a agendar un espacio solamente para eso, porque no hay mejor satisfacción que llegar a tu propio hotel de 5 estrellas y sentirte premiada todos los días.
Yo probablemente vivo en uno de 6 estrellas, porque aparte de abrir la puerta y recibir el aroma de limpieza de mi casa, veo una colita moviéndose de felicidad por verme llegar, ese es un lujo que sólo los que amamos a nuestras mascotas entendemos.
Despertarme y poder caminar descalza dentro de mi casa sin preocuparme porque se me van a subir arenas, bueno al menos dentro del cuarto, porque el pequeño rey ese que tengo reinando en la sala de mi casa, si o si esparce un poco de arena en toda la sala.
Pero al menos mi cuarto, mi cuarto es como mi templo sagrado y aparte de todo es mi señal de alerta, para detenerme a respirar.
Cuando me doy cuenta de que llevo dos días saliendo sin arreglar la cama y que deje po mas de una semana la ropa lavada dentro del canasto y no la doblé, significa que necesito parar.
Entonces mi primer paso es empezar a ordenar y mientras ordeno, mis pensamientos se van ordenando y empiezo a identificar las cosas que me estaban preocupando.
Termino de ordenar una parte y ya tengo una posible solución, y asi prosigo hasta que mi cuarto se queda completamente ordenado.
Me ducho, me peino y me perfumo, para acostarme a disfrutar. Sí, para acostarme hago todo eso, y cuando sucede eso, duermo mejor que nunca y me despierto con la mente completamente en orden.
Porque la mente se me desordena muchísimo, me pierdo a veces dentro de mi espacio, hablo sola a veces que me da miedo recibir como respuesta solo el eco siempre.
Se me desordena la mente, el alma, siento miedo. Pero no, no me quiero quedar ahí y si tengo que luchar siempre, pues siempre lo haré, porque no me gusta sentirme así y quedarme tanto tiempo.
No me quiero perder y siempre haría lo necesario.
Lo único que te puedo decir con todo esto es que, primero tu paz, primero encontrar el amor de tu vida dentro tuyo y que para llegar a eso, no dudes en hacer lo necesario.
Feliz día.
Comentarios
Publicar un comentario