Rasgos que me hicieron entender que yo también he sido manipuladora:
La mayoría de las personas manipuladoras tenemos un rasgo muy pero muy común. El "egocentrísmo" o el "yoismo".
Por ende tendemos a sentirnos de cierta forma superior a la otra persona, así sea intelectualmente, físicamente, culturalmente, etc.
He tenido relaciones en dónde me he sentido de mil formas más. Ejemplo: La más linda, en otras la más inteligente, en otras la más capáz, en otras la que da más, en otras la más buena, etc.
Eso es suficiente para entender que yo de cierta forma he intentado manipular situaciones, porque en el momento en que te sientes más o mejor que alguien, ya estás completamente pre dispuesta a manipular cualquier situación para que todo suceda de acuerdo a lo que necesitas.
Realmente antes de seguir tengo que destacar algo. Es muy complicado identificar la manipulación, pero es mucho más aún; aceptarlo. El reconocerme a mí misma, cómo un ser egocéntrico y que ha llegado a manipular, no me tomó 5 minutos. Son años de experiencias y de estudios internos.
Desde mi primera relación, he practicado manipular situaciones. Haciendo que sin buscar, terminen buscándome.
Porque me aseguraba de nunca ser yo quien "la cagaba", pero maquiavélicamente, me mantenía disponible.
Porque en el fondo la idea era, que esa persona regrese y ver que puedo yo conseguir a cambio al haber "perdonado".
Y pongo "perdonado" entre comillas, porque en realidad jamás perdonaba, pero no quería perder, ni quedarme sólo cómo la que fue engañada, o abandonada. Siempre quería cubrirlo.
Entonces al volver la manipulación que para mí era "por amor", era simplemente por el resultado.
Me convertía en la persona que hacía que llegaran hasta la humillación, para volver a ceder. Y en cuánto cedía, me aseguraba de que la persona se sienta afortunada, porque en ningún momento, le recordaba el "error" que había cometido.
Y les digo algo, "yo me la creía". Para mí de verdad yo era alguien de otro planeta porque decidía dejar todo atrás y vivía cómo si fuera que no hubo error.
Pero en cuánto hubiera un tropiezo, eso se convertía en una bomba atómica, capáz de destruir verbalmente hasta a la persona más dura de este planeta.
Por ende, ni era amor, ni era perdón. Era una manipulación, por cumplir el capricho de quedarme con lo que era "mío". Con lo que yo había construído, con lo que yo me había ganado.
Comentarios
Publicar un comentario