Ir al contenido principal

Eso también está bien.

La dualidad es algo que aunque querramos, no podemos evitar. Todos en esta vida, tenemos un lado luminoso y un lado oscuro.
No existe uno sólo entre nosotros que podamos vivir con sólo uno de ellos, lo que pasa realmente es que en la actualidad, gracias a las redes sociales, sólo mostramos uno de ellos.
Por supuesto; el luminoso.
La cosa es que honestamente, estos últimos días, de grandes logros en mi vida personal, se me ha hecho bastante difícil ignorar ese lado oscuro que me trae a estos días luminosos.
Y me doy cuenta que a veces nuestro campo de elección es supremamente limitado, que hay cosas que no podemos elegir, que hay situaciones que no podemos evitar, que hay momentos en la vida que simplemente pasan, sin que hayamos tenido la elección o la libertad de escoger entre uno u otro.
El hecho es que, dentro de esta oscuridad, y aunque pese y duela, me doy cuenta de que mi lado luminoso, brilla aún más, cuando logro aceptar mi oscuridad.
Mis días tristes, mis impulsos para levantarme todos los días de la cama, reconocer que la mayoría de esos impulsos, son esas ganas de ya no pasar mi vida en medio de tanta soledad.
Pero otra vez, una soledad que aprecio y agradezco, porque sin ella no habría aprendido tanto de mi, de la vida, del universo.
Es agotador, muy agotador llevar una vida solitaria, que sin bien es cierto, tengo la dicha de tener a mi lado a alguien que físicamente me acompaña, sin expresarme palabras y dándome una razón para salir de la cama, una responsabilidad enorme, una total dependencia de mi persona, la cual acepto con todo mi corazón. Que es mi perro Titán, un ser que me llena de amor, sin condiciones. La razón por la que también regreso con ansias a mi casa.
Por otra parte tambien tengo la dicha de tener a mi lado a una persona muy especial que aunque físicamente no me acompañe, emocionalmente lo hace, y por completo.
Es mi cable a tierra, la razón por la cuál quiero estar bien y ser mejor todos los días, así como no me canso de decirle, es mi impulso para seguir, para avanzar, para correr esta marathon que a veces se me hace demasiado larga. Una persona que me hace sentir que tengo un punto de partida y que tal vez ese sea el punto, no llegar a la meta, sino correr la carrera de la vida sabiendo que alguien está de cerquita, alentandome a seguir. Y disfrutando de cada kilometro vencido conmigo.
Esas son cosas que no terminaria de agradecer jamás. Que no me alcanzaría un libro entero para describir en palabras lo importantes que son.
Pero ellos dentro de mi campo de elecciones, no tienen mucho que hacer. Porque a veces no hay manera de elegir, como les decía antes.
Hoy me toca estar lejos de todo lo que conocía y que siendo honestos, no hay demasiado de ello que extrañe, al menos no extraño lo que era yo.
Pero a veces se siente que el precio de buscar una vida mejor, de tener un propósito, es agotaor y eso hace que me sea imposible ignorar la soledad, el desgaste, el cansancio.
Pero. ¿Quién sería yo sin todo eso?.
Así que, creo que aunque me sea imposible elegir a veces como vivir esta vida, hay algo que si puedo elegir. Y es como morir, y yo quiero hacerlo sabiendo que no me guarde absolutamente nada. Ni una sola tristeza, ni una sola alegría, ni un enojo, ni una frustración.
Sabiendo que quien se haya quedado a mi lado, lo haya hecho aún después de ver mi lado oscuro.
Que ese alguien pueda un día sentarse a mi lado, mirando una cicatriz mía y recordando, lo importante que fue el haberme hecho esa herida y lo mucho que aprendimos de ello.
Me quiero morir dejándo dentro del corazón o de la mente de ese alguien por lo menos una cosa que le haya sumado a su vida.
Me quiero morir segura, de que aunque no lo hice todo bien, llegué lo más lejos que pude. 
Y por sobre todas las cosas, sabiendo que respete y acepte cada uno de mis momentos, los más brillantes y los más oscuros.
Hoy no me río todos los días, aunque me pasen cosas maravillosas. Y eso, eso también está bien.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

SI NO SABES LO QUE QUIERES, NO DESORDENES LA VIDA DE OTROS

  Cuando nos relacionamos con alguien, no necesariamente tenemos que tener un plan definido de que y como lo queremos. Es sano improvisar y dejarnos llevar en un oceano de emociones y de oportunidades, mientras vamos descubriendo a esa persona y a nosotros mismos. Pero el no saber en absoluto que estamos buscando, y tener esa necesidad de hallarlo de todas maneras, es como llegar a la casa ajena y ponernos a revisar todos los cajones, todos los rincones, desordenarlo todo, abriendo todas las puertas. Pero pasando por encima probablemente, todo aquello que esa persona tiene para ofrecernos y que evidentemente no logramos ver ni mucho menos apreciar. Considero que todos y cada uno de nosotros tenemos espacios especiales, esos que no los compartiríamos con cualquiera. Tesoros en nuestro interior que probablemente lo compartimos con quienes creemos que se lo merecen. Puede que no tengamos en claro hacia donde vamos con una persona, pero lo que si tenemos que tener claro es que queremos...

Titán

 Suena fuerte no? Suena como algo indestructible . Algo invencible . Y lo único de fuerte que tiene, son sus ganas de estar cerca mío . Sus ganas de amarme sin prejuicios. Aunque a veces lo ignore, aunque a veces lo evite, aunque a veces le hable feo.  Hoy me hizo entender lo tan cierto que es aquello, de que nuestras mascotas llevan algo nuestro en su carácter. Y en definitiva, el es muy parecido a mi.  Cuando siente que menos paciencia tengo. Que más espacio necesito. Discretamente, siempre se queda cerquita . Sabe que en el fondo no es porque lo he dejado de amar. Es solo porque soy un ser humano.  Y nosotros somos jodidos. Hay días que no tenemos ganas de tolerar ni a las personas que más amamos. Y el y yo tenemos algo muy en común en ese sentido. Nuestro círculo de amor, es demasiado pequeño. Por ende todo lo sentimos más fuerte.  Titán es mi espejo. El al final me hace admirar cosas en mi que a veces no las aprecio. Y me hace entender un poco más a las per...

El amor que vivo

 El amor que vivo, me enseño a aceptar muchas cosas. A entender que, el amor no tiene jerarquías, solo tiene diferentes intensidades. Hay amores que nos generan fuego, otros, que nos hacen sentir en casa. El dolor de la falta de exclusividad, no viene desde un amor no correspondido, viene desde el ego herido. Porque el amor es sólo una cosa; es decir. Puedes sentir eso, por una mascota, por una planta, por un atardecer. No cambia su forma. Sólo cambia la intensidad. No es selectivo. He estado en relaciones, en donde me decían, no podes decirle TE AMO a una amiga, eso le deja cero exclusividad a la pareja. Que hay para mí entonces, si sos capaz de decirle eso a una amiga. Y para entonces, no entendía muy bien esto. Y pensaba que había algo de razón, entonces empecé a tener recaudos para responder con cariño a un mensaje amoroso o cariñoso de una amiga. No usaba te amo, cambiaba por algun te quiero mucho o si me hacia falta más, le agregaba un; te adoro amiga. A lo que voy es que, vi...