Creo y estoy segura de que cada persona en este mundo, lleva cargando una mochila.
Una en la que llevamos todos nuestros miedos, nuestras inseguridades, nuestras frustraciones, nuestros sueños y hasta nuestros errores. Nadie está excepto.
Y he escuchado tanto hablar acerca de las personas tóxicas y de las maravillosas personas vitaminas. Pero creo que dentro de ese grupo, existe una más. No se como llamarla pero si se lo que hacen. Te quitan la mochila.
Y no es que se la sacan y se la ponen para liberarte un momento del peso. Sino que hacen algo más fuerte. Es como que te detienen, agarran la mochila y te dicen, toma asiento. Abren la mochila y la empiezan a descargar.
Y empiezan a mostrarte todo eso que mencioné. Tus miedos, tus inseguridades etc. Porque no por cargarla, quiere decir que sepamos que la tenemos.
A veces desconocemos lo que llevamos dentro, de tan cargada que va.
Entonces gracias a esa persona, comienzas a conocerte de verdad. A entender tus miedos, tus actitudes, tus reacciones. Y no hay nada mejor que eso. Porque es la única manera de que puedas hacer algo al respecto.
Tienen como un toque de alivio mágico. Porque es como que te van mostrando aquello y te hacen comprender que eso también es parte de lo que hoy sos. Y que está bien. Que no pasa nada.
Porque en mi caso, llevaba mucho tiempo una carga oculta muuuy en el fondo de la mochila que ya hasta la había olvidado. Eso era lo que creía. Pero en realidad solo la estaba ocultando para que no formara parte de mi presente porque sentía que eso podría dañarlo que hoy soy.
Pero cuando llegó persona relevó a mi vida entendí que lo mejor que podía hacer era acercarme aún más. Y serle eternamente agradecida. Porque sin todo eso que me pudo haber pasado. No estuviera donde hoy estoy. No pensaría como pienso hoy. Y sin esa persona no sentiría este alivio que siento hoy en la espalda.
La seguridad con la que camino hoy y la certeza de que no ha vaciado mi mochila para dejarme sin cargas y evitar que las tenga.
Sino para decirme, quitemos esto y hagamos espacio. Porque van a seguir pasando cosas. Pero siempre voy a estar ahí para relevarte.
Gracias por quitarme la mochila.
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