Entre mis dramáticos sube y baja emocionales, hay una sola cosa que me queda completamente claro.
Que lo mejor que el amor o la persona que nos ama y que amamos podría hacer por nosotros, es hacer que la soledad duela un poco menos.
Porque sólos vamos a estar siempre en algún punto de nuestras vidas.
Somos una especie de planetas solitarios dentro de un cosmo y que en algún momento coincidimos con otro planeta. Que decide compartir el espacio con nosotros.
Y nos hace sentir que estar solos es parte de la vida y nos ayuda a sacar lo mejor de ello.
Entendí que no tengo que estar en mi 100% siempre, pero que aún si me encuentrará en mi 25% lo puedo entregar completamente y sentir que estoy dando todo lo que en ese momento puedo sin sentirme insuficiente o incapaz.
Acepté que pueden darme un 2% porque eso es todo lo que queda en ese momento y aún así sentirme la persona más afortunada y agradecida por recibir su máxima capacidad.
Entendí que los desacuerdos están bien, que podemos decir lo que pensamos sin miedo.
Entendí que decir lo que me hace sentir ciertas actitudes, no se traduce a que lo estén haciendo bien o mal, sino que simplemente estoy usando la libertad de hacerle saber lo que eso causa en mí.
Mientras tanto ella puede ejercer la libertad absoluta sobre que hacer con ello.
Acepté que tener aspiraciones o anhelos diferentes en la vida, no impide que el amor sea extremadamente sincero y especial.
Entendí que aunque yo esté haciendo apenas el cimiento de mi vida y ella ya este viviendo y modificando unas 100 veces el palacio de la suya, no impide que me impulse a lograr construir mi propio palacio, uno al que no me tengan que invitar a habitar, sino el que yo lo arme a mi gusto, con todas las cosas que me hagan sentir cómoda y feliz.
Acepté que no se trata de quien se quede ahí, sino de quién me haya acompañado con mucho amor y con muchas ganas de verme feliz, haciendo las cosas que disfruto y que me apasionan.
Entendí que no se trata de quién se sienta orgulloso de tus logros, sino de quien te ayuda a sentirte orgulloso/a de vos. Y no sólo de tus logros sino también de tus tropiezos.
Entendí que hay amores que llegan a sanarnos, y no sólo de las heridas que nos causaron otros amores, sino de aquellas con las que hemos crecido, aquellas que marcaron nuestra existencia. Esas heridas de las que no hablamos para que no formen parte de nuestro presente.
Acepté que está bien no saber que hacer con tanta libertad en el vacío y preferir estar dulcemente presa dentro de un abrazo que proviene de la persona que más amamos.
Comentarios
Publicar un comentario